a veces miro al mar, ese eterno movimiento, pero dos ojos son pocos para esa inmensidad, y comprendo que estoy sola. Y paseo por el mundo, y me doy cuenta de que dos piernas no son bastan para recorrerlo todo

a veces miro al mar, ese eterno movimiento, pero dos ojos son pocos para esa inmensidad, y comprendo que estoy sola. Y paseo por el mundo, y me doy cuenta de que dos piernas no son bastan para recorrerlo todo